Tantas personas a tu alrededor. Tantos amigos. Tantos problemas escuchados. Tantas alegrías compartidas. Tantas tardes juntos.Tantos consejos. Tantos secretos guardados... pero ¿que hay de los tuyos? ¿A quién confiárselos? ¿Con quién desahogarte sacando eso que tan profundamente has guardado durante tanto tiempo? Hasta que de repente llega, confías y lo sueltas todo, expectante a su reacción. Hablas del pasado, del presente, tus pensamientos, tus miedos, de ese chico que te ronda la cabeza, tus esperanzas, tus decepciones. Y te escucha, te aconseja, te impulsa a hacer cosas que nunca habrías imaginado. ¿Pero y porqué no hacerlas? ¿Porqué no arriesgarse? Si ya lo decían, el que arriesga no gana. Pero no lo harás, no de momento aunque tampoco sabes cuando. ¿Piensas que eres cobarde? Pues no, llámalo ser precavida. Ya arriesgarás, cuando estés segura, cuando te aclares o simplemente cuando te dé la gana. El tiempo lo dirá. Por el momento, sigue disfrutando de las pequeñas cosas, arréglate, ponte esos zapatos que tanto que gustan, pisa fuerte, ríe, canta, baila y sal a comerte el mundo, porque quieres, puedes y porque siempre tendrás a tu lado a esas personas que te ayudarán cuando caigas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario